
Los niños pequeños aprenden pronto el valor de compartir y de ayudarse mutuamente; pero ¿cómo lo aprenden?
Hay varias maneras mediante las cuales los niños pueden aprender a ser solidarios (conductas prosociales):
- Dándole instrucciones. El simple hecho de decirle a un niños que ayude a otros niños, aumenta su amabilidad.
- Usando un refuerzo. Al recompensar un comportamiento, es más probable que éste se repita (lo que se conoce como condicionamiento operante o instrumental). Del mismo modo, si no son recompensados es menos probable que ofrezcan ayuda nuevamente.
- Exposición a modelos. Si el refuerzo de una conducta es eficaz, el aprendizaje por observación (o aprendizaje vicario) lo es aun más; es decir, aprender un a ser solidario viendo como otros lo son.
- Sentirse útil. Si hacemos sentirse útil a un niño es más probable que éste preste ayuda a las personas que la necesiten.
- Reciprocidad. Inculcar en los niños la idea de que "debemos ayudar a aquellos que nos ayudan". No obstante, debemos enseñar a los niños que hay que ayudar a las personas que lo necesiten, incluso cuando permanecen anónimos y no tienen ninguna expectativa de recompensa.
Estas formas pueden ser muy útiles, pero para ello es de vital importancia que el educador también sea solidario y no se comporte de forma egoísta; ya que si no es así, la acción sea probablemente inútil.
¡Qué bien! ¡Nueva publicación! Se nota que ayer te motivaste.
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