viernes, 20 de enero de 2012
MUÑECO BLANCO, MUÑECO CAFÉ.
"Quítate del sol, que te vas a poner negra". "Míralo, que moreno está, ese no se debe ni lavar". Si te suenan frases como esta...tranquila/o, es lo habitual. Asústate, es lo habitual.
Estos y muchos otros comentarios de nuestro entorno, de nuestras familias, nos acompañan desde pequeñas/os, fruto de sus propios prejuicios e imagen de la sociedad.
Los medios audiovisuales se suman a promulgar el mismo patrón de belleza de piel blanca, pelo y ojos claros, repitiéndolos una y otra vez en los personajes que se enfocan como ejemplos a seguir. (Volveremos al tema en sucesivas publicaciones).
Estas ideas van calando en el interior de las/os niñas/os. Por mucho que luego se hable de TOLERANCIA con tal raza, la diferencia enriquecedora, o la igualdad entre seres humanos, ellos SABEN qué raza es la MEJOR y a cuál deben pertenecer.
Tanto los individuos "café", como los "blancos", reproducirán toda una serie de prejuicios en contra de la población morena (en adultos y en el grupo de iguales).
Las connotaciones raciales también afectarán a la autoestima de la niña o niño "café", ya que se ven a sí mismas/os menos guapas/os, ¡e incluso menos buenas/os! que una persona "blanca".
El ciclo de la educación racista de generación en generación ha de romperse en algún punto. Es aquí de suma importancia el papel de los educadores para poder llegar a esos interiores y desvencijarlos de prejuicios.
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